viernes, 21 de diciembre de 2012

Horóscopo Faisán


PISCIS: Consuma más estupefacientes. Con un poco de esfuerzo y unas gotas de espíritu decadente, conseguirá esa muerte dramática y bohemia que tanto anda buscando.
GÉMINIS: Es la semana ideal para acabar con ese acuario que le hace la vida imposible. Espere hasta última hora al lado de la fotocopiadora, cuando todo el mundo se haya ido, y clávele un boli bic en la yugular. Nadie sospechará de usted.
ACUARIO: Haga más horas extras. Lleve hasta las últimas consecuencias su ideología trepa. Quédese hasta tarde en el trabajo. Relájese y disfrute de su adicción al trabajo.
LIBRA: Envenene a los géminis. Son retorcidos y depravados, destructivos, intolerantes. Si sospecha de ellos, lleve a cabo la venganza.
TAURO: Cualquier descuido puede  costarle caro. Compruebe que no faltan bolis bic en la oficina, le servirá como ejercicio para estar alerta.
LEO: Deje de leer. Hágase amigo de un piscis y aprenda de sus aficiones.
CAPRICORNIO: No despida a ningún acuario. Aunque crean mal ambiente en la oficina sirven de acicate para la competitividad. Piense en las cifras, no se deje llevar por sentimentalismos.
VIRGO: Consuma más comida basura. No piense en mejorar el mundo, no tiene arreglo.
ARIES: Le ofrecerán un ascenso. Su afinidad con géminis tendrá rentabilidad laboral.
ESCORPIO: Ofrézcale drogas a ese piscis que nota tan acobardado, necesita un poco de irreflexión, un paso adelante, dejarse llevar.



BUENA SUERTE, FAISANES



Antonio Ferrer


martes, 27 de marzo de 2012

Laicas liturgias


La librería Marabunta acogió a Viktor Gómez y Laura Giordano el sábado 24 de Marzo con motivo del Ciclo de Poesía Crítica Álvaro Tejero. Y no hizo falta que nadie empujara a nadie para llegar hasta allí. Sólo había que empujar la puerta, dejar que las luces se apagaran, olvidar el ruido y sentarse en una silla a escuchar. Las frases recordaban el chasquido de las diapositivas que se proyectaban en los ojos cerrados: La infancia de un mataperros, cuerpos que no tienen derecho a una cama de hospital, cenizas y polen en la falda de una mujer que no conoció hombre, utopías llorando por las esquinas. Al final de la noche una espiral de palabras había ascendido poco a poco por invisibles escaleras sin que nadie lo notara. En los peldaños quedadaron las palabras, la voz deshilachada de los que sufren, voluntades que dicen con pocas palabras lo que ya no pueden callar. Volvimos a dormir subiendo esa misma escalera, recogiendo frases que nos decían que la luz es la canción de los muertos. Porque la poesía es una racionalidad que conoce sus límites, pero por eso los supera. Es palabra escrita que sale del papel, la voz que cruza el aire, la moneda de todos, que nos pide que la miremos a los ojos, sin manos.


Antonio Ferrer